lunes, 23 de febrero de 2015

Capítulo 10

Capítulo 10. La celebración perfecta.
Nos paramos enfrente de la casa. Se escuchaba la música desde la puerta de la casa por lo que me parecía el volumen perfecto. Llamé a la puerta y David nos abrió.
-      Menos mal que llegas, y traes compañía. Qué bien.
-      No me iba a perder, no te preocupes.
Fuimos al salón principal, era enorme y las mamparas daban al jardín, el cual tenía la piscina climatizada. No parecía el mismo que yo dejé por la tarde. David me miró y se río como si supiera lo que pensaba.
-      Han venido varios compañeros del instituto, los hemos invitado entre todos. – dijo David informándome.
-      Eso es genial. – dije alegre.
Me parecía buena idea ya que así no éramos los mismos de siempre y podíamos conocer a más gente aparte del típico hola de algunos días en los pasillos.
En ese momento vi a Marta y al novio. Estaban algo separados del grupo y muy acaramelados, como siempre. David no soportaba mucho la idea de tener que verlos, pero no podía hacer nada. Nuria y Laura vinieron a presentarme a varios amigos que habían conocido en sus vacaciones del verano pasado. Había mucha gente y pensé que la fiesta sería todo un éxito de la noche. La gente empezó a sacar la bebida. Cada uno había traído una botella de algo y, entre lo que habíamos comprado y lo que trajeron hubo suficiente bebida para todos, diría que hubo demasiada.
Ángel, Miguel y David vinieron con un vaso para mí y nos sentamos en el sofá los cuatros a hablar. Después de terminarme mi primer vaso, fui a llenármelo otra vez y vi a Alex con su “amigo especial”. Estaban  bebiendo y me pareció raro ya que no recuerdo haber visto a Alex bebiendo antes. Me acerqué a ellos y Alex me saludó sonriente.
-      Hola Javi. – dijo Alex feliz.
-      Hola a los dos. – dije intentado ser cordial con Leo.
-      Hola… - dijo tímidamente.
-      ¿Por qué no venís con todos? – dije extrañado.
-      Estábamos hablando de algo, pero ya vamos. Venga Leo.
Cuando iba a volver con todos, mi prima y sus amigas me cogieron y mi prima empezó a preguntarme.
-      ¿Es él? – mientras señalaba con el dedo a Alex.
-      Sí, ese es el chaval y el otro es su… amigo especial, creo.
-      Qué pena, a mi amiga le gustaba el amigo.
-      No creo que esté interesado.
-      Bueno, cosas más raras se han visto.
Cuando ya todos estábamos bastante contentos, apartamos las cosas del salón para hacer un gran hueco en medio de este para poder bailar. Sin duda, me encantaba la fiesta. Todos bailaban, bebían e intentaban meter cuello.
En ese momento, Ángel me cogió por el cuello y me señalo a dos chicas bastante guapas, (así es como me decía “las presas” de la noche). Esa noche no quería ningún cotilleo sobre mí porque ya bastante hubo con lo que pasó entre Marta y Laura.
-Vale, yo cojo la que tú no quieras, pero no va a ser como siempre. – le dije.
-Cada vez tienes más tías detrás de ti y tú pasando de ellas.
-Eso quiere decir que no necesito liarme con ninguna para ser feliz.
-Tú te lo pierdes.
Ángel y yo fuimos a buscarlas y bailamos con ellas. Ángel no tardó ni 5 minutos en besarla. Lo que tardó en preguntarle cómo se llamaba y en que curso estaba, todo lo de después fue un paseo.
Yo, sin embargo, bailaba con la otra que me miraba deseosa pidiendo a gritos, bésame. Como vio que solo bailaba, ella quiso ser la que diera el primer paso, pero le puse la mejilla y se quedo extrañada.
-Lo siento, tal vez me arrepienta, pero no quiero.- Le dije mientras le daba un beso en la mejilla y me iba.
Busqué algo con que llenarme el vaso. Ya había perdido la cuenta de cuantos llevaba, pero me daba igual. David se acercó tambaleándose. Al llegar, me dijo:
-La guarra esta se cree que me va a arruinar la noche.- Dijo David gritando.
-Cálmate y salgamos fuera.-Le dije tranquilo.
Cogí a David del brazo y lo llevé al jardín antes de que dijera más cosas de las que pudiera arrepentirse.
-¿Eres tonto? ¿Qué te crees que haces? – Le dije enfadado.
David me miraba triste y agachaba la cabeza.
-¿Ahora no vas a decir nada?
-Lo… siento… - Dijo vagamente.
-Venga, hay más mujeres, y lo sabes.
David me abrazó fuertemente. Pensé que iba a llorar.
-No vayas a llorar, que estamos de fiesta. – Le dije alegremente.
-Ya…
-Y alegra esa cara, que vea que eres fuerte.
David me soltó y entro saltando a la fiesta. Realmente, cuando estaba borracho parecía bipolar, pero eso era mejor, por lo menos para mí. Entonces, recordé que aún no estaba lo suficientemente borracho y me cargué más el vaso. Seguro que iba a querer olvidar la noche porque siempre pasan cosas.
Entré en el salón y, con la luz de discoteca parecía que no estábamos en una casa. Nuria estaba en el mueble bar que había en una parte del salón, sentada en una butaca apoyada en la barra. Me pareció raro ya que ella siempre era de las más fiesteras, así que fui a hablar con ella. Cuando estaba a punto de llegar hasta ella, un chico la invito a bailar y no pude alcanzarla.  Creo que iba a pasarlo bien con el chaval.
Ya la bebida me afectaba,  no veía bien del todo y creo que alguna gente desapareció, pero me dio igual, yo seguí bailando hasta cansarme. Tuve que salir afuera a que me diera el aire. Allí me encontré a Nuria con el chaval que la invitó a bailar, a David y varios más. David vino corriendo hacia mí, apenas le entendí. Algo sobre Leo, y la pared y que Alex había salido de la casa solo. Eso me asustó y salí corriendo a buscarlo.
No sé cómo llegué a encontrar a Alex, pero lo conseguí. Cuando lo encontré, en una plaza pequeña, estaba sentado y algo triste.
-¿Qué haces aquí? – Le pregunté extrañado.
-Nada. – Dijo distante.
-Sabes que no es verdad.
-Leo…
-¿Qué pasa con él? – Dije desinteresado.
-Está borracho…
-Como tú y yo.
-¿¡Por qué lo haces!? – Dijo enfadado.
-¿Por qué hago qué? – Dije sorprendido.
-¿¡Por qué me tratas así!? No deberías…
-Eres mi amigo.
-Yo no quiero serlo. – Dijo serio.
Se levantó y se fue hacia la casa. Yo me quedé sentado, sin palabras, triste… No entendía por qué me había dicho eso. ¿Tan mal me había portado con el?
Volví a la casa despacio, con la cabeza gacha, pensando en qué hacer al llegar. Seguía mal por lo de Alex. Decidí no pensar más en eso y beber más. David me abrió la puerta y me dio un abrazo mientras me susurraba.
-Lo siento. – Dijo apenado.
-¿Por qué?
-Por lo de Alex.
-¿Cómo lo sabes?
-Todos lo sabíamos, pero tú no querías darte cuenta.
-Déjame. – Dije de forma arisca.
David volvió con la gente a la fiesta y yo cogí otro vaso, lo llené y me metí en un cuarto. Me senté en una cama y apoyé la espalda contra la pared.
Laura entró en el cuarto y se sentó a mi lado. Ella empezó a hablarme mientras yo solo escuchaba.
-Me recuerda a mí. – Dijo mientras me sonreía. - ¿Recuerdas cuando en la fiesta a principio del curso hablaste con él? Ha sido más o menos lo mismo, ¿verdad?
Yo la miraba mientras agitaba el vaso y a veces bebía de él.
-¿Quieres que me quede contigo un rato? – Dijo algo triste.
-Haz lo que quieras.
Se acercó a mí y me abrazó.
-Sigues siendo igual de cómodo. – Dijo.
No entendía por qué todos lo sabían si no había dado tiempo a que lo contara.
-Voy a decirle que venga, debéis hablar.
-Haz lo que quieras.
-No vuelvas a decirme eso. – Dijo mientras me miraba con cara de pocos amigos.
Laura salió de la habitación y al rato la puerta se volvió a abrir. Era Alex. Se acercó a mí y se sentó a mi lado.
-¿Vas a explicármelo? – Dije enfadado.
-No hay nada que explicar.
-Pues no lo entiendo.
-A veces, pareces tonto.
-Siento no ser quien pensabas
Nos quedamos callados y suspiró.
-Leo se ha ido enfadado se ha dado cuenta de que estaba más pendiente a ti que a él y que eras tú quien me…
Se quedó callado y creí que iba a llorar le pasé el hombro por encima e hice que apoyara su cabeza en mi hombro.
-No debería haberte dicho nada… - Dijo triste.
-Si Leo se ha ido no es culpa mía.
-No fue por eso.
-Pues entonces sigo sin entenderte.
-Te…
-¿Cómo has dicho?
-Qui…
-¡No lo digas! ¡No!
Levanté la cabeza de Alex de mi hombro, lo miré y me puse el índice en la boca y empecé a pedirle silencio. Parecía un niño chico, pero el alcohol produce cosas así.
Alex me miró casi llorando. Entonces, quité el dedo de mi boca y puse la mano en su cara.
-No digas nada. – Le dije.
-¿Sobre qué? – Dijo mientras me miraba.
Le sonreí y le besé en la boca. Aunque ambos estábamos borrachos, ninguno hizo el intento de que el beso fuera a más, solamente un beso, y luego otro más.

Me separé de él y lo miré con los ojos muy abiertos. Él estaba feliz y yo… No sabría describir mi estado en ese momento. No sabía que había hecho. ¿De verdad lo había hecho? Me acosté en la cama mientras él me hablaba. Yo emitía sonidos como si dijera que lo estaba escuchando, pero no era así. Al final acabé escuchando un murmullo hasta que me dormí. No sé si Alex tardó mucho en darse cuenta, pero estaba muy cansado y, después de todo, necesitaba descansar.